Las Descripciones en las novelas

jueves, julio 23, 2015 2 Comments A+ a-





¡Buen día a todos!
Lamento la ausencia pero, estuve en período de adaptación y reorganización con el inicio de las vacaciones del cole. Ya no tengo tantas horas -seguidas- al día para dedicarme a todo lo que significa ser autor independiente. Con la peque en casa todo el día, las cosas se complican un poco y bueno, toca respirar profundo, aprovechar las siestas de ella para trabajar y sin duda, irme a la cama más tarde por las noches.
Pero no todo es tiempo perdido.
¿Ya vieron que le hice un cambio de imagen al blog, página web y las cabeceras en los perfiles de las redes sociales? ¿Qué les parece? A mí me ha gustado mucho el cambio. Es más fresco. Tal vez este caluroso verano me está haciendo desear que todo sea fresco :) en fin… vamos a lo importante. ¡La entrada de hoy!

Una de las cosas que más me preocupan al momento de sentarme a escribir una novela son: las descripciones que tendré que hacer durante la misma.
Suena raro, pero no lo es y estoy segura de que más de uno debe estar diciendo: ¡Yo pienso lo mismo!
Las descripciones suelen ser complejas de desarrollar porque puedes cometer el error de dar demasiado detalle o en caso contrario, no dar ningún detalle.
Encontrar el equilibrio es complicado.
Stephen King asegura que la descripción, convierte al lector en participe sensorial de la historia. Él dice que a describir, se aprende. Y la mejor forma de aprenderlo es leyendo y escribiendo mucho. La práctica es lo que te llevará a establecer el punto ideal en una descripción.
Lo primero que hacemos al momento de describir algo, es visualizar lo que se quiere hacer vivir al lector y luego, tenemos que trasladar a la página lo que vemos en nuestra cabeza. Menuda tarea ¿no? Pero más vale que lo logremos porque, para los escritores, no existe la famosa frase ¡Es que no sé cómo describirlo! Si somos escritores… es nuestro deber encontrar la forma de hacerlo.
Dentro de una historia, una descripción pobre, deja al lector con sensación de vacío pero sí en cambio, la descripción es excesiva, entonces se sentirá abrumado y cargado de detalles. Supongo que puedo hacer la comparación con la necesidad de comer. Cuando tenemos hambre y comemos pero no quedamos satisfechos o cuando, aun quedando satisfechos, seguimos comiendo hasta que nos da una indigestión. Algo así.
Entonces, el truco siempre será practicar la escritura y leer hasta el cansancio para identificar las descripciones que son necesarias y las que se pueden descartar.
Cometemos el error, con frecuencia en nuestros inicios, de describir en exceso no solo los ambientes, si no también, el físico de los personajes y la ropa que llevan puesta cada vez que aparecen en escena.
Yo me confieso culpable de eso. Se puede detectar con facilidad en Presagios y Sincronía. Luego, cuando empecé a escribir los relatos de los Archangelos, fui dejando de lado el tema de las descripciones con tanto detalle, debido a que los dos primeros relatos de esa serie irían a diversos concursos que exigían una extensión máxima de 10 o 20 páginas por relato (según cada concurso).
Las descripciones pasaron a un segundo plano porque no tenía páginas suficientes para llenar. Y así, fui aprendiendo a descartar cosas irrelevantes en las descripciones.

En Siempre te Amaré, hay una evolución en mi escritura en ese aspecto. Ya no me detengo tanto a detallar la casa de los protagonistas, el carro, lo que visten o cómo son físicamente.
Yo todavía sigo cometiendo ciertos errores, lo admito. Pero estoy segura de que mi voz narradora ha mejorado y madurado mucho en ese aspecto.
Como lectora, el tema de las descripciones no puedo dejarlo de lado tampoco. Me pasó una vez con un libro, que ahora no recuerdo el nombre, pero abandoné su lectura porque eran tantas las descripciones que, la mayor parte del tiempo, olvidaba de qué iba la historia. Me aburrió… enormemente.
Por ejemplo, al lector no le interesa de cuántos metros cuadrados es una habitación en particular, ni cuántos muebles hay en ella. Tampoco importa mucho el color y material de los muebles, así como da lo mismo cuántos cuadros hay colgados en las paredes de esa habitación. Basta con dar unos pocos detalles para que el lector pueda recrear el espacio en su imaginación y adaptarlo a su gusto con lo que le das. Eso le hace sentir cómodo y no le hace perder la atención de lo que realmente importa: la historia.
Ocurre lo mismo con la descripción física de los personajes: Una mujer alta, delgada, esbelta; de nariz respingada, ojos almendrados color café bordeados por espesas y alargadas pestanas; con la cara ovalada y enmarcada por sus bien delineadas cejas; con el cabello largo ligeramente rizado, castaño oscuro con destellos cobrizos; su piel blanca, sin pecas; labios carnosos color carmesí…
...Ya me aburrí.
Es tanto el detalle que di, que ni yo misma me puedo imaginar a la mujer. Es más fácil de imaginar así: una mujer alta y esbelta; con hermosos ojos color café y una boca que invitaba a besarla.
A veces ayuda mucho dar dos detalles y describir el aroma en el ambiente. Suele ser muy efectivo cuando los personajes entran en la cocina, van a un restaurante o entran en un bar. Son sitios que tienen olores característicos y con darle esa información al lector, ya es más que suficiente para que se ubique en el entorno sin apartar su atención de la historia.
Es algo difícil de alcanzar, pero no imposible.
King dice que, la descripción, empieza en la imaginación del escritor y debería acabar con la imaginación del lector. 
Y tiene razón.
¿Cómo crees que manejas este tema?

¿Describes mucho o poco en tus novelas?

Gracias por compartir en esta entrada en las redes :)

2 comentarios

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maja maravend
AUTHOR
26 de julio de 2015, 7:55 delete

Que tema complejo la descripción de los personajes, me costaba mucho particularmente y aun me sigue costando con varias novelas a cuestas. Siempre me acuerdo lo que me dijo una vez mi profesora de escritura: no le des de comer en la boca al lector, y es más que cierto. Uno en el afán de describir con detalle termina "imponiendo" una imagen, cuando en realidad el lector debe constituir su propia musa e imaginar como quiera. Uno como escritor da los elementos imaginativos, pero solo a bocados, porque también podemos correr el riesgo de empalagar el tramo.

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Stefania Gil
AUTHOR
26 de julio de 2015, 8:17 delete

Hola Maja!!!
Gracias por leer el post y por supuesto, dejar tu opinión con la que coincido totalmente. Sin duda, cada escritor tendrá su estilo o voz narradora pero estoy convencida que hay que darle espacio al lector para que su imaginación complete aquello que el escritor no menciona. Usualmente esos son los personajes o las escenas que la mente del lector jamás olvida.
Un abrazo.

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