Escritor: Si vas a escribir de un tema que no conoces... ¡Investiga!

miércoles, junio 17, 2015 3 Comments A+ a-


Cuando escribí “Presagios”, me ocurría con frecuencia, que pasaba días investigando cosas que desconocía de las ciudades en las que se desarrollaba la historia, porque quería dar detalles de todo para darle credibilidad a la trama.
No quería pasar por la embarazosa situación de que nombrara algo de Londres, ciudad en la que nunca he estado, y que alguien que sí ha ido a dicha ciudad, me dijera después de leer el libro: “Pffff eso no existe en Londres”
Con el pasar de los meses, empecé a aburrirme de investigar porque consumía mucho de mi tiempo para escribir y mi LectorBeta cuando leía mis perezosos avances de la historia me decía: “¡Cámbialo! porque suenas a guía turística”
Yo me reía. Pero era cierto. Estaba dejando de lado cosas importantes de la historia para concentrarme en las descripciones exactas y reales de determinada ciudad, para que los lectores que si hubiesen estado en dicha ciudad, sintieran que yo les estaba contando la verdad.
En muchas ocasiones me pregunté ¿cómo diablos escribían antes los escritores sin internet? Porque hoy en día, podemos viajar a diferentes países y conocer las ciudades con Google Earth o simplemente con buscar el sitio en google puedes encontrar descripciones, historia, fotos, etc. Pero antes, sin esas herramientas ¿cómo?
Entonces fue ahí en donde me dije que me estaba ahogando en un vaso de agua. Porque supuse, que antes de internet, lo escritores se limitaban a escribir de las ciudades que conocían o que quizá, algún amigo o familiar había visitado, pudiendo hacerle preguntas claves sobre el lugar que le permitía al escritor, situar al lector en un punto específico del planeta con algo de realismo.
Sin entrar en detalles.
Y a partir de ese momento todo se hizo más fácil para mí. En mis investigaciones, tomaba solo detalles y me olvidaba del resto. Por ejemplo: en “Presagios”, hay una escena en la que Catherine, Priscilla y Rebecca se reúnen en un café -el favorito de ellas en Londres- para discutir algo. Casualmente, me había topado con una página web que hablaba de los lugares de interés para visitar en Londres y allí, aparecía un bonito café que me llamó mucho la atención y que escogí para que formara parte de la escena.
Esa escena la redacté alrededor de tres veces, porque la primera era  -literalmente- una guía de cómo llegar al café y de cómo era el café por dentro. Luego de leerla, entendí que era aburridísima tanta información para el lector. Así que la reformé, sin embargo, aún estaba sobrecargada de detalles. Edité de nuevo la escena y conseguí esto:
“Nuestro punto de encuentro esa tarde, era una deliciosa pastelería que estaba en Connauhgt Street. Era nuestro lugar favorito para contarnos cosas importantes, para hacer grandes planes y para atiborrarnos de dulces, chocolates y mucha cafeína mientras conversábamos.
Fui la primera en llegar. Cada vez que entraba en esa pastelería me sentía en el cielo. La decoración era sencilla pero muy acogedora. El piso de madera cruda, las paredes de un intenso amarillo. En una de ellas, pintada a mano, había una hermosa garza rodeada de algunas mariposas y la rama de una palmera. En otra pared, había una estantería que en su interior, exhibía bolsas transparentes que contenían ricos bombones del mejor cacao que había probado en el mundo.
Las mesas del interior eran de madera clara, simples, adornadas bien sea con una bandeja para tortas (llena por supuesto) o con un florero que tenía forma de la cara de un nativo Hawaiano.
El lugar en general era realmente relajante.
Al entrar, había un gran mesón con muchos platos servidos, cada uno de ellos con gran variedad de mini ponqués o mini chocolates”
Hoy que leo eso, me parece que todavía doy mucho detalle de mi investigación, pero está mucho mejor que la primera, creeme.
Como puedes ver, solo nombro la calle en la que se encuentra el lugar y sí doy detalles del interior del mismo… ¡Quizá muchos!
La investigación es útil para darle verosimilitud a la historia pero sin que se te escape de las manos y haga que te olvides del fondo de la historia.
Recuerda que probablemente a tus lectores, les interese saber mucho más de tus personajes y del desarrollo de la historia que de la investigación que realizaste del tema del que conocías poco o nada.
Hoy en día, mis investigaciones no son tan exhaustivas como las que hacía en mis inicios. Investigo lo necesario y de allí, tomo lo esencial para agregarle verosimilitud a mi novela.
Claro, también considero que el nivel de la investigación será diferente según el género en el que escribas y del temas que decidas tratar en tu novela.
Si vas a hablar de un cáncer, por ejemplo del tipo mamario, tienes que hacer una investigación previa del tema. Desde el momento en el que le dan el resultado a la paciente hasta que, dicha paciente, se convierta en superviviente. Tienes que saber cuáles son los términos médicos, porque aunque no los vayas a nombrar todos, deberás incluir algunos para que se sienta real la relación médico-paciente. También debes investigar las consecuencias, tanto físicas como psicológicas, que genera el tratamiento porque eso mismo lo tendrá que experimentar tu personaje. Deberás dedicar varios días a leer sobre ese tema y tomar nota de las cosas más importantes que puedes incluir en la trama para que se sienta como un proceso real sin que se convierta en una enciclopedia sobre el cáncer de mama.
Al igual que alguien que escribe sobre un crimen. Una novela policíaca. Tiene que hacer una investigación previa y hasta intentar hacer entrevistas a policías y médicos forenses, porque todo crimen, lleva un proceso investigación con términos propios y técnicas científicas que desconocemos y que a veces, no se parece en nada a lo que vemos en la TV. Tal como ocurre  cuando encuentran una coincidencia en el sistema con una huella dactilar o con ADN. Las coincidencias en la TV aparecen en segundos, cuando en realidad, es un proceso que lleva mucho más tiempo.
Así que mi consejo es que siempre investigues si no conoces bien el tema del que vas a hablar. Al igual que si nunca has estado en la ciudad en la que se desarrolla tu novela, investiga sobre el sitio. Toma notas y de allí, toma lo más importante para mencionarlo en tu obra.
Te dejo un fragmento de Stephen King tomado de su libro “Mientras Escribo” en el que habla sobre las investigaciones para las novelas:
Yo, en general, creo que lo primero es la historia, pero que es inevitable investigar un poco. Si te la saltas es cosa tuya.
En primavera, de 1999 hice el viaje de vuelta de Florida (que es donde habíamos pasado el invierno mi mujer y yo) a Maine. En el segundo día de carretera paré en una gasolinera cerca de la autopista de Pensilvania, de esas de antes tan divertidas, donde sigue saliendo alguien, te pone la gasolina y te pregunta qué tal, y qué jugador de baloncesto te gusta más.
Contesté al empleado que muy bien y nombré a mi favorito. Luego fui al lavabo, en la parte de atrás del edificio (donde había un arroyo en pleno deshielo, haciendo un ruido ensordecedor), y al salir, queriendo ver el agua más de cerca, me paseé por la pendiente, que estaba llena de llantas sueltas y piezas de motor. El suelo conservaba manchas de nieve. Resbalé en una y me deslicé hacia la orilla hasta que conseguí frenar cogiéndome a un motor viejo. Sólo había patinado un par de metros, pero al levantarme me di cuenta de que, dependiendo de dónde resbalara, podía  caerme al agua y ser arrastrado por ella. Reflexioné sobre la hipótesis y me pregunté cuánto habría tardado el encargado de la gasolinera en avisar a la policía del estado sí mi coche, un Lincoln Navigator recién estrenado, se quedaba vacío mucho rato delante de los surtidores. Volví a la autopista con dos cosas: el culo mojado por la caída detrás de la gasolinera y una idea excelente para un relato.
La siguiente: un hombre misterioso con abrigo negro (y aspecto de no ser humano, sino otra clase de ser disfrazado con poca habilidad) abandona su vehículo frente a una gasolinera pequeña de una zona rural de Pensilvania. El vehículo parece un Buick Special viejo de finales de los cincuenta, pero es tan poco Buick como humano el del abrigo negro. El vehículo cae en manos de unos agentes de la policía del estado, pertenecientes a una comisaría ficticia del oeste de Pensilvania. Transcurren unos veinte años, y un buen día los policías cuentan la historia del Buick para consolar al hijo de un colega que ha muerto de servicio.
Era una idea buenísima, y ha dado pie a una novela con mucha fuerza que habla de cómo transmitimos nuestros conocimientos y secretos. También es un relato macabro y de terror acerca de un aparato extraterrestre que puede tragarse enteras a las personas. Por descontado que había una serie de problemas de detalle (como no saber ni jota de la policía del estado de Pensilvania), pero no permití que me afectara. Me limité a inventarme todo lo que no sabía. Podía hacerlo porque estaba escribiendo a puerta cerrada, únicamente para mí y el Lector Ideal que tenía en la cabeza.
Una de mis sesiones más memorables se produjo en una habitación del tercer piso del hotel Eliot de Boston. Estaba sentado  al lado de la ventana, escribiendo acerca de la autopsia de un extraterrestre con pinta de murciélago mientras fluía majestuosa la maratón de Boston a mis pies, y los altavoces atronaban los tímpanos con Dirty Water, de los Standells. Las calles estaban ocupadas por millares de personas, pero arriba, en mi habitación, no había ningún aguafiestas que me dijera que tal o cual detalle estaba mal, o que al oeste de Pensilvania no actúan así los polis, o que esto, o que lo otro...
La novela (cuyo título es From a Buick Eight) está metida en un cajón desde finales de mayo de 1999, que es cuando acabé la primera redacción. Su escritura se ha visto interrumpida por circunstancias ajenas a mi control, pero espero, y preveo, que un día u otro pasaré dos semanas en el oeste de Pensilvanía, donde me han dado permiso condicional para ir de patrulla con la policía del estado, (La condición, que me parece la mar de sensata, es no hacerlos quedar como malos, locos o idiotas.) Una vez cumplido el requisito, debería estar en situación de corregir mis peores disparates e incorporar una serie de datos que dará gusto leerlos.
Pero no muchos. La investigación es historia de fondo, expresión cuya palabra clave es «fondo». Lo que tengo que contar en From a Buick Eight versa sobre monstruos y secretos. De ningún modo es un relato sobre la actuación policial en el oeste de Pensilvania. Lo único que busco es un toque de verosimilitud, como la pizca de especias que se echa para redondear la salsa para la pasta.
En cuanto te sales de la norma del «escribe de lo que sepas» se vuelve inevitable investigar, y puede contribuir mucho a tu relato. Ahora bien, no pongas el carro delante de los bueyes. Acuérdate de que escribes una novela, no un ensayo. La historia siempre es lo primero”.
Cuéntame, ¿Cómo es el proceso de investigación que realizas para escribir sobre temas o ciudades que no conoces?
¿Cuánto de tu investigación decides mencionar y cómo haces esa selección?
Gracias por compartir este post ;)  

3 comentarios

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chary ca
AUTHOR
15 de septiembre de 2015, 4:47 delete

Hola ,Stefania, yo escribo y me pasa como a ti, por eso en mi primera novela QUIERO RESPIRAR solo toque lugares que conocía, pero claro en la segunda A TRAVÉS DE SU OBJETIVO ,ya tuve que salir al exterior y encima centrarme en una enfermedad ocular. Yo tiro de Sangoogle, de preguntar y de películas que veo, pero aun así es la parte que menos me gusta. Me encanta tu articulo y aquí tienes una seguidora.

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Stefania Gil
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15 de septiembre de 2015, 5:14 delete

Hola Chary!!! Gracias por el tiempo dedicado en leer este post y en dejarme tu comentario. Ufff qué haríamos sin San Google??? jejejej Ya te creo que es la parte que menos te gusta pero te aseguro que poco a poco vas agarrando practica y te vas dando cuenta de que hay detalles que son irrelevantes y que con dos o tres cosas que narres de la ciudad, el momento histórico o lo que sea, será más que suficiente. Con esto no te quiero decir que no tienes que investigar! jejej ese trabajo siempre está presente en la vida de un escritor pero sin duda, aprendes a filtrar la información y con eso inviertes menos tiempo en ello y más para escribir :)
Nos seguimos leyendo! Un abrazo!

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Soñadora
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29 de octubre de 2015, 5:59 delete

Hola Stefania! Me ha parecido muy interesante tu artículo. A mi me pasa igual, siempre ando con el miedo de escribir mal una escena cuando describo una ciudad o un lugar concreto que no he visitado por eso me informo bien pero es cierto que a veces cuesta no pasarse con la descripción. Me gusta bastante investigar así que lo disfruto lo malo que empiezo por un tema y acabo en otro muy distinto porque van unidos como una cadena y yo voy siguiendo los eslabones, uno detrás de otro, con lo cual acabo horas medio perdiendo el tiempo xD

Un saludo ^^

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